sábado, 26 de junio de 2010

El sabor de las estrellas

Descuidado me encontraba cuando el viento me contaba del movimiento y me explicaba con caricias, el ir de mi, y venir de el, cuando vi una hoja café de cabello gris caer hasta su fin, mis ojos se abrieron de la mano de mi percepción para recordarme en mi vejes, vi una ves mas lo que iba a hacer y lo que no quise ser, pero seré...
Exactamente en algún punto desconocido al ojo humano, donde la inverosimilidad de la naturaleza corrompe la blanca y blanda mente humana, ese desagrado de la impecable creencia cercana que critica sanamente la destrucción que genera la complejidad con su impensable belleza manifestada en su independencia inmoral...
Y me vi morir sin recordar lo vivido, estancado en el toser de la memoria que bota en saliva lo que no se ha escrito, y pensé en la gente, todos mueren, solo algunos viven, todos quieren ir al cielo, pero nadie se quiere morir, ¿ironía?, no lo creo, no somos tan condescendientes con nuestro existir, yo lo llamare justicia poética...ese punto en el que vamos al mas allá pero nos da pereza continuar desde el mas acá y ya es muy tarde para detenernos...esa risa es mi vida...